REVISTA DE PSIQUIATRÍA
Y PSICOLOGÍA DEL NIÑO Y DEL ADOLESCENTE
ISSN: 1578-1062
Artículo original
Dibujar para decir:
pruebas proyectivas en autismo. Un
estudio piloto
Drawing to Communicate: Projective Techniques in Autism. A Pilot Study
Dessiner pour s'exprimer : tests
projectifs dans l'autisme. Une étude pilote
|
Volumen
12, número 1, 2026 Este
artículo se distribuye bajo la licencia Creative Commons BY-NC-ND 4.0 |
Ana Muiño Tato, PhD
Profesora universitaria en el Grado de Psicología
y en el Máster en Psicología General Sanitaria - UNIE Universidad. Correspondencia: ana.muino.tato@gmail.com
Resumen
Introducción: Este estudio piloto explora el valor de
las pruebas proyectivas gráficas como mediadores simbólicos en niños y
adolescentes con Trastorno del Espectro Autista (TEA), ante la escasa
investigación existente y el predominio de enfoques centrados en el lenguaje
verbal. Método: Se realizó un estudio cualitativo
descriptivo-interpretativo con diseño de casos múltiples en una muestra de 20
participantes con diagnóstico confirmado mediante ADOS-2, de entre 5 y 19 años.
Se emplearon las técnicas Casa-Árbol-Persona (HTP) y Persona bajo la Lluvia
como dispositivos expresivos, registrándose producciones gráficas y
verbalizaciones asociadas. Se realizó un análisis temático reflexivo
complementado con análisis descriptivos y pruebas exactas de Fisher para explorar
asociaciones entre variables clínicas y patrones de simbolización. Resultados:
Se identificaron cuatro temas principales: simbolización literal (60%),
malestar relacional (73%), construcción identitaria (20%) y diferencias en el
estilo expresivo (40%). Conclusión: Los resultados sugieren que el
dibujo constituye un canal relevante de expresión emocional y relacional y una
herramienta útil para orientar la intervención psicológica en población
infantojuvenil con TEA.
Palabras
clave: Trastorno del Espectro
Autista, técnicas proyectivas gráficas
Abstract
Introduction: This pilot
study explores the value of graphic projective techniques as symbolic mediators
in children and adolescents with Autism Spectrum Disorder
(ASD), in the context of limited existing research and the predominance of
approaches focused on verbal language. Method: A qualitative
descriptive-interpretative study with a multiple case design was conducted with
a sample of 20 participants aged between 6 and
19 years, all with ASD diagnoses confirmed using the ADOS-2. The
House-Tree-Person (HTP) and Person-in-the-Rain techniques were used as
expressive devices, and both graphic productions and associated verbalizations
were recorded. A reflexive thematic analysis was carried out, complemented by
descriptive analyses and Fisher’s exact tests to explore associations between
clinical variables and patterns of symbolisation.
Results: Four main themes were identified: literal symbolisation
(60%), relational distress (73%), identity construction (20%), and differences
in expressive style (40%).
Conclusion: The findings suggest that drawing constitutes a meaningful
channel for emotional and relational expression and a useful tool for guiding
psychological intervention in individuals with ASD.
Keywords: Autism Spectrum Disorder; graphic
projective techniques
Résumé
Introduction: Cette étude pilote explore
l'intérêt des tests projectifs graphiques en tant que médiateurs symboliques chez
les enfants et les adolescents atteints de troubles du spectre autistique
(TSA), compte tenu du manque de recherches existantes et de la prédominance des
approches centrées sur le langage verbal. Méthode:
Une étude qualitative descriptive-interprétative avec un plan d'étude à cas
multiples a été menée auprès d'un échantillon de 20 participants âgés de 5 à 19
ans, dont le diagnostic avait été confirmé par l'ADOS-2. Les techniques Maison-Arbre-Personne
(HTP) et Personne sous la pluie ont été utilisées comme dispositifs
d'expression, et les productions graphiques ainsi que les verbalisations
associées ont été consignées. Une analyse thématique réflexive, complétée par
des analyses descriptives et des tests exacts de Fisher, a été réalisée afin
d’explorer les associations entre les variables cliniques et les schémas de
symbolisation. Résultats: Quatre thèmes
principaux ont été identifiés: la symbolisation littérale
(60 %), le malaise relationnel (73 %), la construction identitaire (20 %) et
les différences de style expressif (40 %). Conclusion:
Les résultats suggèrent que le dessin constitue un canal d'expression
émotionnelle et relationnelle pertinent et un outil utile pour orienter
l'intervention psychologique auprès de la population infantile et juvénile
atteinte de TSA.
Mots-clés: Trouble du spectre autistique,
techniques projectives graphiques
1.
Introducción
En el ámbito de la evaluación e intervención psicológica,
las denominadas pruebas proyectivas han ocupado históricamente un lugar
ambiguo. La investigación en torno a las pruebas proyectivas es especialmente
limitada en el ámbito de la discapacidad en general, concretamente en las
personas con diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA) es muy
reducida. La falta de investigación respecto a estas técnicas y metodologías
cualitativas responde tanto a cuestiones metodológicas y a un sesgo más profundo:
la asociación implícita entre determinadas formas de funcionamiento cognitivo,
comunicativo o lingüístico y una supuesta menor capacidad para la expresión
simbólica, creativa o narrativa de la experiencia interna.
En el caso del autismo, este sesgo se ha traducido con
frecuencia en una infrarrepresentación de herramientas que no se apoyan de
manera prioritaria en el lenguaje verbal, bajo la premisa de que las
dificultades en la comunicación social o en la flexibilidad cognitiva limitarían
el acceso a procesos simbólicos complejos. Desde esta lógica, la producción
gráfica, narrativa o metafórica ha sido interpretada más como un indicador
deficitario que como una vía legítima de expresión subjetiva. Sin embargo, esta
concepción ignora que muchas personas con TEA desarrollan modos de
simbolización propios. Estas formas de simbolización no siempre se manifiestan
bajo los cánones neurotípicos, pero son muy significativas en términos
emocionales y relacionales. La capacidad reducida de juego simbólico también ha
llevado a infra investigar este tipo de técnicas en esta población, sin
embargo, es importante destacar que una vez pasada las diferentes fases
iniciales del juego (juego motor, juego sensorial, juego funcional), el juego
simbólico pasa a ser un gran indicador de intervención (Castillo Segura, 2022).
Esta falta de capacidad en el autismo de representar situaciones sociales hace que
muchas veces representen sus vivencias internas.
En los últimos años, los enfoques neuroafirmativos
y las aportaciones de la arteterapia han comenzado a cuestionar estas miradas
reduccionistas, subrayando que la dificultad para expresar verbalmente
determinadas vivencias no implica ausencia de mundo interno. Es especialmente
relevante partir de la concepción de que la carencia de habilidades
lingüísticas no implica la ausencia de necesidades individuales, por tanto, no hablar
no significa no tener nada que decir. La necesidad de canales alternativos de
expresión resulta especialmente relevante en el TEA, donde las limitaciones
lingüísticas pueden dificultar la expresión de experiencias subjetivas
complejas, sin implicar ausencia de mundo interno (Muiño Tato & Arrillaga
Imaz, 2024). El uso de Sistemas
Aumentativos y Alternativos de la Comunicación (SAACs)
permite dotar de medios de expresión independientemente de la capacidad lingüística
de la persona que los utiliza (Muiño & López-Bueno, 2026). Por tanto, las
pruebas proyectivas deberían de plantearse diferentes canales alternativos para
su elaboración y comunicación. En este sentido, el dibujo, la organización
espacial, la repetición de formas, la literalidad narrativa o el uso concreto
de los materiales pueden constituir modos de “decir” que no pasan por el
lenguaje oral, pero que ofrecen información para la comprensión y el
acompañamiento terapéutico.
El interés de la investigación se centró en el proceso
gráfico y narrativo, en el significado que cada participante atribuía a su
producción y en la manera en que estas expresiones podían orientar la
intervención clínica posterior. El
presente estudio se plantea los siguientes objetivos: (1) Analizar los modos de
simbolización gráfica en niños y adolescentes con TEA. (2) Explorar la relación entre nivel verbal,
edad y tipo de simbolización. (3) Examinar el valor clínico de las producciones
gráficas como mediadores en la comprensión de la experiencia subjetiva
2.
Método
2.1 Diseño del estudio
Estudio cualitativo descriptivo-interpretativo con diseño
de estudio de casos múltiples, con un enfoque clínico-narrativo y orientado a
la práctica. Los análisis cuantitativos se incorporaron de forma exploratoria,
sin pretensión de inferencia estadística, dada la naturaleza cualitativa del
diseño.
2.2 Participantes
La muestra estuvo compuesta por 20 niños/as y adolescentes con
diagnóstico previo de TEA. Todos los participantes contaban con diagnóstico
confirmado mediante la administración del ADOS-2 (Autism
Diagnostic Observation
Schedule, Second Edition), realizado por
profesionales cualificados en contextos clínicos especializados. Los criterios
de inclusión para formar parte del estudio fueron: (1) Diagnóstico: Diagnóstico
formal de TEA confirmado mediante ADOS-2. (2) Edad de los participantes: Edad
comprendida entre 6 y 20 años. (3) Comorbilidad: Ausencia de discapacidad
intelectual severa que impidiera la comprensión básica de consignas simples.
(4) Desarrollo motor: Capacidad mínima a nivel motor para realizar
producciones gráficas espontáneas o reproducir modelos simples. (5) Conformidad:
Poseer el consentimiento informado firmado por los progenitores o tutores
legales, y asentimiento del menor cuando su edad y nivel de comprensión lo
permitían. Los criterios de exclusión del estudio fueron: (1) Presencia de alteraciones motoras graves
que impidieran la realización de producciones gráficas (ausencia de parálisis
cerebral y/o alguna limitación motora severa).
(2) Situaciones clínicas agudas (crisis conductuales graves o
desregulación emocional intensa) en el momento de la administración. (3)
Diagnóstico primario distinto al TEA sin confirmación dentro del espectro. (4)
Negativa expresa del menor a participar en la actividad gráfica. A
continuación, se recogen las características principales de los participantes
del estudio (ver tabla 1).
2.3 Instrumentos
Los dispositivos utilizados no fueron empleados con fines
diagnósticos ni con criterios de puntuación normativa, sino como mediadores
simbólicos dentro del proceso terapéutico. (1) Casa-Árbol-Persona-HTP (Buck,
2008): El HTP es una técnica gráfica que solicita al participante dibujar una
casa, un árbol y una persona. Tradicionalmente ha sido utilizada como
herramienta proyectiva para explorar aspectos del autoconcepto, la percepción
del entorno y la vivencia corporal. En el presente estudio se empleó como
dispositivo expresivo para observar la organización espacial, la representación
del yo, los límites, la relación figura-entorno y los elementos que el propio
participante destacaba como significativos. (2) Persona bajo la lluvia
(Machover, 1949; Querol & Chaves Paz, 2005): La técnica Persona bajo la
Lluvia consiste en solicitar el dibujo de una figura humana expuesta a una
situación de lluvia. En su uso clásico, se ha asociado al análisis de
mecanismos de afrontamiento.
Tabla 1. Características sociodemográficas y
clínicas de los participantes
|
Edad |
Sexo |
Nivel Verbal |
Pruebas administradas |
|
5 |
Femenino |
Sin afectación verbal |
HTP |
|
6 |
Masculino |
Sin afectación verbal, dificultades notorias en
comprensión del lenguaje |
HTP |
|
6 |
Masculino |
Afectación verbal significativa |
HTP |
|
6 |
Masculino |
Funcional, oraciones de más de 4 elementos |
HTP |
|
6 |
Femenino |
Funcional, oraciones de más de 4 elementos |
HTP, Persona bajo la lluvia |
|
6 |
Masculino |
Funcional, oraciones de más de 4 elementos |
HTP, Persona bajo la lluvia |
|
9 |
Femenino |
Buenas habilidades verbales. Dificultad de evocación en
algunos términos |
Persona bajo la lluvia |
|
10 |
Masculino |
Buenas habilidades verbales, ligera dificultad para
ordenar de forma correcta la estructura sintáctica de las oraciones |
HTP, Persona bajo la lluvia |
|
11 |
Masculino |
Buenas habilidades verbales, ligera dificultad para
ordenar de forma correcta la estructura sintáctica de las oraciones |
HTP, Persona bajo la lluvia |
|
12 |
Femenino |
Buenas habilidades verbales, ligera dificultad en la
expresión de emociones |
Persona bajo la lluvia, HTP, |
|
12 |
Masculino |
Buenas habilidades verbales, dificultad para mantenerse
en temas de conversaciones alejados de sus intereses, ligera dificultad para
contar con un discurso narrativo y coherente las experiencias cotidianas |
Persona bajo la lluvia, HTP, |
|
12 |
Masculino |
Buenas habilidades verbales, dificultad para mantenerse
en temas de conversaciones alejados de sus intereses, ligera dificultad para
contar con un discurso narrativo y coherente las experiencias cotidianas |
Persona bajo la lluvia, HTP |
|
15 |
Femenino |
Buenas habilidades verbales, dificultad en la expresión
de emociones |
Persona bajo la lluvia, HTP, |
|
16 |
Masculino |
Buenas habilidades verbales, dificultad para mantenerse en
temas de conversaciones alejados de sus intereses, ligera dificultad para
contar con un discurso narrativo y coherente las experiencias cotidianas |
Persona bajo la lluvia, HTP, |
|
16 |
Masculino |
Buenas habilidades verbales, dificultad para mantenerse
en temas de conversaciones alejados de sus intereses, ligera dificultad para
contar con un discurso narrativo y coherente las experiencias cotidianas |
Persona bajo la lluvia, HTP, |
|
16 |
Masculino |
Buenas habilidades verbales, dificultad para mantenerse en
temas de conversaciones alejados de sus intereses, ligera dificultad para
contar con un discurso narrativo y coherente las experiencias cotidianas |
Persona bajo la lluvia, HTP, |
|
17 |
Masculino |
Fluidez conversacional en intereses altamente
restringidos |
Persona bajo la lluvia, HTP, |
|
17 |
Masculino |
Fluidez conversacional en intereses altamente
restringidos |
Persona bajo la lluvia, HTP, |
|
18 |
Masculino |
Fluidez conversacional en intereses altamente
restringidos |
Persona bajo la lluvia, HTP, |
|
19 |
Masculino |
Fluidez conversacional en intereses altamente
restringidos |
Persona bajo la lluvia, HTP, |
Nota: Todos los
participantes contaban con diagnóstico confirmado de Trastorno del Espectro
Autista mediante ADOS-2. La selección de instrumentos se realizó de forma
flexible, atendiendo a la edad cronológica, nivel verbal y perfil comunicativo
de cada participante. La muestra estuvo compuesta mayoritariamente por
participantes masculinos (73%), siendo el 27% femenino, con edades comprendidas
entre 6 y 19 años (M = 11.7; DT = 4.3).
2.4 Procedimiento
Las técnicas fueron administradas en el contexto de
intervención psicológica individual, en un entorno clínico habitual para los
participantes. La aplicación se realizó de manera flexible, respetando el
ritmo, las necesidades sensoriales y el nivel de regulación emocional de cada
niño o adolescente.
No se siguió un orden rígido de administración; la
selección y secuencia de los dispositivos se adaptó al perfil evolutivo y comunicativo
de cada participante. En todos los casos, se registraron tanto las producciones
gráficas como las verbalizaciones espontáneas y las respuestas a preguntas
abiertas del tipo: “¿Qué está pasando aquí?”, “¿Qué siente esta persona?”,
“¿Por qué lo dibujaste así?”.
El análisis se centró en el proceso de simbolización y en
las implicaciones clínicas derivadas de las producciones, evitando
interpretaciones cerradas o inferencias psicopatológicas. El análisis se centró
en el contenido simbólico, las características formales del dibujo y el
significado atribuido por los participantes. Con el fin de aumentar la
credibilidad del análisis, se realizó una revisión iterativa de las categorías
emergentes contrastándolas con las producciones gráficas originales y las
verbalizaciones de los participantes El análisis de las producciones gráficas y
de las verbalizaciones asociadas se realizó mediante un análisis temático
reflexivo, siguiendo las fases propuestas por Braun y Clarke (2006). Este
enfoque permitió identificar patrones de significado relevantes en relación con
los procesos de simbolización y su utilidad clínica en niños y adolescentes con
TEA.
En una primera fase se llevó a cabo una familiarización
intensiva con los datos, mediante la revisión reiterada de las producciones
gráficas, las verbalizaciones espontáneas y las respuestas a preguntas abiertas
realizadas durante la administración de las tareas. Se registraron observaciones
iniciales relativas tanto a aspectos formales del dibujo (organización
espacial, tamaño de las figuras, continuidad del trazo, uso del color) como a
contenidos narrativos y emocionales expresados por los participantes.
Posteriormente se procedió a la generación de códigos
iniciales, identificando unidades de significado relevantes en relación con
los modos de simbolización, la expresión emocional y la construcción de la experiencia
subjetiva. Los códigos incluyeron tanto elementos gráficos (por ejemplo,
aislamiento de figuras, representación literal del entorno, presencia de
elementos protectores o amenazantes) como aspectos narrativos derivados de las
verbalizaciones de los participantes (por ejemplo, experiencias de rechazo,
búsqueda de protección, identificación con la figura representada).
En una tercera fase se realizó la agrupación de códigos
en categorías preliminares, atendiendo a la similitud conceptual entre los distintos
indicadores identificados. Este proceso permitió la organización progresiva de
los datos en núcleos temáticos más amplios relacionados con los procesos de
simbolización en el autismo.
A continuación, se llevó a cabo un proceso iterativo de revisión
y refinamiento de los temas, contrastando las categorías emergentes con las
producciones gráficas originales y las verbalizaciones asociadas. Este
procedimiento permitió asegurar la coherencia interna de cada tema y la diferenciación
conceptual entre ellos.
El análisis tuvo un carácter inductivo, permitiendo
que los temas emergieran de los datos sin partir de categorías interpretativas
preestablecidas. Además del análisis temático cualitativo, se realizaron
análisis descriptivos de frecuencias y porcentajes con el fin de describir la
distribución de los patrones de simbolización identificados. Asimismo, se
exploraron asociaciones entre variables clínicas (edad, nivel verbal y técnica empleada)
y los temas emergentes mediante pruebas exactas de Fisher, debido al tamaño
reducido de la muestra. Las tablas de contingencia 2×2 utilizadas para
los análisis exploratorios se presentan en la Tabla 2, con el fin de facilitar
la interpretación de los resultados obtenidos mediante pruebas exactas de
Fisher.
Tabla 2.Tablas de contingencia
utilizadas en los análisis exploratorios
|
Variable |
Presencia del tema |
Grupo 1 |
Grupo 2 |
|
Edad (<12 años) |
Simbolización literal |
5 |
1 |
|
Edad (≥12 años) |
Simbolización literal |
4 |
5 |
|
Nivel verbal preservado |
Simbolización compleja |
7 |
4 |
|
Afectación verbal significativa |
Simbolización compleja |
1 |
3 |
|
Sexo femenino |
Construcción identitaria |
2 |
2 |
|
Sexo masculino |
Construcción identitaria |
1 |
10 |
|
Edad (<12 años) |
Uso del color |
3 |
3 |
|
Edad (≥12 años) |
Uso del color |
1 |
8 |
Los resultados de las tablas de contingencia utilizadas
para los análisis exploratorios mediante pruebas exactas de Fisher se presentan
en la Tabla 3.
Tabla 3. Asociaciones exploratorias
entre variables clínicas y patrones de simbolización
|
Variable clínica |
Tema analizado |
Grupo 1 n (%) |
Grupo 2 n (%) |
p |
OR |
IC 95% |
|
Edad (<12 vs ≥12 años) |
Simbolización literal |
5/6 (83%) |
4/9 (44%) |
.08 |
6.00 |
0.78–46.10 |
|
Nivel verbal (afectación significativa vs habilidades
verbales preservadas) |
Simbolización compleja |
1/4 (25%) |
7/11 (64%) |
.18 |
3.20 |
0.41–24.60 |
|
Sexo (femenino vs masculino) |
Construcción identitaria |
2/4 (50%) |
1/11 (9%) |
.07 |
10.00 |
0.90–110.80 |
|
Edad (<12 vs ≥12 años) |
Uso del color |
3/6 (50%) |
1/9 (11%) |
.11 |
8.00 |
0.63–101.20 |
Nota. Los análisis se interpretan de
forma exploratoria debido al tamaño reducido de la muestra y al carácter
cualitativo del diseño.
Dado el carácter exploratorio del estudio, junto a las
pruebas exactas de Fisher se calcularon odds ratios e
intervalos de confianza al 95%, con el fin de estimar la magnitud de las
asociaciones observadas, más allá de la significación estadística.
2.5 Consideraciones éticas
El estudio respetó los principios éticos de la
investigación con población menor de edad y personas con diagnóstico de TEA. Se
obtuvo consentimiento informado por escrito de los padres o tutores legales,
así como el asentimiento de los participantes cuando su edad y nivel de
comprensión lo permitían.
Se garantizó la confidencialidad mediante la anonimización
de todos los datos y producciones gráficas. Las técnicas empleadas formaban
parte del trabajo clínico habitual, por lo que no supusieron una carga
adicional para los participantes.
Asimismo, se adoptó un enfoque respetuoso y neuroafirmativo, evitando interpretaciones deficitarias o patologizantes de las producciones simbólicas y priorizando
siempre la voz y la experiencia subjetiva de cada niño o adolescente.
3.
Resultados
El análisis de las producciones gráficas y narrativas
permitió identificar distintos patrones de simbolización que orientaron la
comprensión clínica y la intervención terapéutica. Los resultados se organizan
en torno a ejes temáticos emergentes relacionados con el estilo
representacional, la expresión del malestar relacional, la construcción de la
identidad y las diferencias en el modo de simbolización. Además de los análisis
descriptivos, se calcularon tamaños del efecto mediante odds
ratios (OR) e intervalos de confianza al 95%, con el fin de estimar la magnitud
de las asociaciones observadas. El análisis temático permitió identificar
cuatro temas principales y ocho subtemas asociados descritos (véase tabla 4).
Tabla
4. Temas
de simbolización identificados en la muestra
|
Tema |
Subtemas |
Descripción |
Ejemplos |
Número de participantes (%) |
|
Simbolización
literal |
Representación
autobiográfica / Entornos conocidos |
Representación
directa de experiencias personales |
dibujo
de sí mismo, casa real, parque |
9 (60%) |
|
Malestar
relacional |
Rechazo
interpersonal / Aislamiento social / Transformación agresiva |
Externalización
de rechazo o conflicto |
asesino
tras bullying, árbol
aislado |
11 (73%) |
|
Construcción
identitaria |
Imagen
corporal / Identidad de género |
Exploración
del cuerpo o autoimagen |
figura
corporal sexualizada |
3 (20%) |
|
Regulación
emocional / estilo expresivo |
Vulnerabilidad
emocional / Estilo gráfico |
Diferencias
en tono emocional y ejecución |
figura gris, escenas positivas figura gris, escenas
positivas |
6 (40%) |
El análisis temático permitió identificar patrones
recurrentes en los modos de simbolización presentes en las producciones
gráficas y narrativas de los participantes. Los temas identificados representan
configuraciones de significado clínicamente relevantes, que integran
tanto aspectos formales del dibujo como el contenido narrativo asociado a cada
producción. El proceso analítico permitió identificar cuatro temas
principales, que organizan las distintas formas de simbolización observadas
en la muestra: simbolización literal, simbolización del malestar relacional,
construcción identitaria y diferencias en el estilo expresivo.
Simbolización de experiencias de malestar relacional
Se observó una tendencia a mayor simbolización literal en
los participantes más jóvenes (83%) en comparación con los mayores (44%),
aunque los resultados deben interpretarse con cautela debido al reducido tamaño
muestral y a la amplitud de los intervalos de confianza (véase Tabla 3)
La
figura 1 muestra un participante de 12 años que elaboró una narrativa en torno
a una figura que inicialmente era “buena” pero que se transformaba en asesino
tras haber sido tratado negativamente por otros, describiendo deseos de dañar a
los demás como consecuencia del sufrimiento experimentado.
|
Figura 1 |
Figura 2 |
|
HTP-Persona -varón 12 años |
HTP-Árbol-varón 12 años |
|
|
|
En otra producción del mismo participante (ver figura 2),
este representó un árbol como una máscara que permitía dicha transformación,
evidenciando la construcción simbólica del daño relacional.
Otra participante de 12 años representó un árbol aislado
entre otros diferentes, explicando que “se sentía solo por ser distinto” (ver
figura 4). La misma participante expresó preocupaciones relacionadas con la
imagen corporal y describió conductas restrictivas de alimentación asociadas a
experiencias de crítica y rechazo.
Figura 4
|
Figura 3. HTP-Árbol – mujer 12 años |
|
|
Lo mismo ocurrió con otro participante de la misma edad
tanto en el dibujo del árbol como en el dibujo de la persona bajo la lluvia
(ver figuras 5 y 6).
|
Figura 5 |
Figura 6 |
|
HTP Árbol-varón 12 años |
Persona bajo la lluvia – varón 12 años |
|
|
|
En el dibujo del árbol, el participante describió que se
trataba de “un árbol que está solo”, al que definió como muy tímido y con
dificultades para relacionarse. Explicó que el resto de los árboles “le tratan
mal” y que, aunque desea hablar con ellos, “le cuesta hacerlo”. La producción
gráfica se acompañó de verbalizaciones que evidenciaban vivencias de rechazo
interpersonal y dificultades en la iniciativa social. En la tarea de persona
bajo la lluvia, el participante representó una figura que “disfruta de la
lluvia” y prefiere estar sola, aunque manifestó explícitamente que le gustaría
tener amigos. Describió a la figura como una persona con “buen corazón”, lo que
sugiere la coexistencia de experiencias de aislamiento con el deseo de
vinculación social.
En otro caso, un participante de 6 años representó un árbol
que describió como “el árbol de la muerte”, explicando que los niños
debían ayudarlo porque “hay que ser buenos para ir al cielo”. La
producción se acompañó de verbalizaciones que evidenciaban un elevado nivel de
autoexigencia y una comprensión moral rígida del comportamiento, sugiriendo la
presencia de preocupaciones relacionadas con el control conductual y la
evaluación externa, fue la producción del menor (ver figura 7). Asimismo, otro participante de 12 años
representó su casa como un espacio con elevado nivel de ruido que interfería
con el descanso nocturno, mientras que en otras producciones incluyó figuras
familiares significativas, especialmente su madre y su hermano, a quienes
atribuyó distintos significados emocionales (ver figura 8).
|
Figura 7 HTP –
Árbol – varón 6 años
|
Figura 8 HTP – Casa
– varón 12 años
|
Se observó una tendencia a mayor simbolización literal en
los participantes más jóvenes (83%) en comparación con los mayores (44%),
aunque los resultados deben interpretarse con cautela debido al reducido tamaño
muestral y a la amplitud de los intervalos de confianza (véase Tabla 3)
Construcción simbólica de la identidad
Las producciones también reflejaron procesos relacionados
con la identidad personal y corporal, la exploración identitaria apareció
exclusivamente en participantes mayores de 11 años. Un participante adolescente
de 19 años representó figuras corporales con rasgos sexuales secundarios
marcados, describiendo elementos asociados a la feminidad en el contexto de un
proceso de cuestionamiento identitario. El paciente indicaba tener confusión
respecto a su identidad de género, en medio de ese proceso terapéutico (ver
figura 9).
|
Figura 9 HTP –
Varón 19 años
|
|
Figura 9 HTP –
Varón 19 años
|
En otros casos, las producciones reflejaron preocupaciones relacionadas
con la autoimagen y la percepción corporal, vinculadas a experiencias de
crítica externa o presión familiar (ver figura 10).
|
Figura
10 HTP –
Persona – mujer 12 años
|
La exploración identitaria se observó con mayor frecuencia
en participantes femeninas (50%) que masculinos (9%), aunque los intervalos de
confianza amplios sugieren que estos resultados deben interpretarse con cautela
debido a la baja precisión estadística (véase Tabla 3).
Literalidad y representación directa de la experiencia
Uno de los hallazgos más consistentes fue la tendencia a la
representación literal de la realidad cotidiana. La mayoría de los
participantes dibujaron elementos directamente vinculados a su experiencia
inmediata, con escasa elaboración metafórica abstracta. En relación con el
nivel verbal, los participantes con afectación verbal significativa mostraron
un predominio de representaciones literales, mientras que los participantes con
mejores habilidades verbales presentaron mayor diversidad en los modos de simbolización.
Algunos participantes representaron su propia figura, su
vivienda o espacios conocidos, como el parque al que acudían habitualmente. En
estos casos, el dibujo funcionó como una extensión de la experiencia vivida más
que como una elaboración simbólica indirecta. La siguiente producción
representa a una participante de 7 años, la menor dibujó una escena con lluvia,
arcoíris y una figura sonriente que identificó como ella misma, describiendo la
situación como una experiencia positiva (ver figura 11). Otro de los
participantes, representa una situación diaria en la que en el entorno escolar
es consciente de su dificultad para mantener relaciones de amistad (ver figura
12). El menor de 6 años representa en la figura diferencias significativas
respecto a la primera representación.
|
Figura
11 Persona
bajo la lluvia -mujer 7 años |
Figura
12 HTP
– Persona – varón 6 años |
|
|
|
La siguiente producción de un participante de 11 años representó
en la tarea de persona bajo la lluvia a su madre como figura central,
describiéndola como principal fuente de protección (ver figura 13). Esta
producción sugiere la relevancia de las figuras de apego como elementos
organizadores de la experiencia emocional.
|
Figura 13 Persona bajo la lluvia – varón 11 años
|
De forma similar, una participante de 8 años representó en
el HTP su propio edificio de residencia, describiendo con detalle características
del entorno cotidiano, lo que refuerza el predominio de representaciones
concretas vinculadas a la experiencia directa (ver figura 14).
|
Figura 14 HTP – Casa- mujer 8 años
|
Diferencias en el estilo expresivo
En relación con el uso del color, únicamente cuatro
participantes emplearon recursos cromáticos en sus producciones, mientras que
la mayoría de la muestra realizó dibujos en blanco y negro, lo que sugiere
diferencias en el nivel de elaboración expresiva y en el modo de representación
emocional. Un participante de menor edad representó una figura humana de tamaño
muy pequeño y tonalidad uniforme, mientras que otros mostraron preferencia por
estructuras simples y repetitivas. El uso del color fue más frecuente en los
participantes de menor edad (50%) que en los mayores (11%) (Véase tabla 3) En
esta línea, algunas producciones reflejaron configuraciones espaciales que
sugerían dinámicas de relación con el entorno marcadas por la distancia o la dificultad
de integración. La Figura 15 muestra el dibujo de un participante en el que se
representa un árbol de gran tamaño, con múltiples ramas que se proyectan hacia
el exterior, mientras que las figuras humanas aparecen desplazadas hacia la
base y en un plano secundario.
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Figura 15 HTP
– Árbol y entorno social. Representación de un árbol central con múltiples
ramificaciones y figuras humanas periféricas |
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Esta organización gráfica fue acompañada de verbalizaciones
centradas en la interacción con otros, así como en la presencia de elementos
del entorno (animales, figuras humanas), lo que sugiere una representación del
self en relación con un contexto percibido como amplio pero potencialmente poco
accesible desde una posición central.
4.
Discusión
El presente estudio exploró el valor de la producción
gráfica como vía de acceso a los procesos de simbolización en niños y
adolescentes con TEA. Los resultados sugieren que el dibujo constituye un canal
relevante para la expresión de contenidos internos que no siempre emergen en el
discurso verbal, especialmente en población con dificultades en la comunicación
socioemocional. La ausencia de significación estadística refuerza la necesidad
de interpretar los resultados desde un enfoque comprensivo más que inferencial
Simbolización del malestar emocional y relacional
Diversas producciones reflejaron la externalización de
experiencias de malestar emocional mediante elementos gráficos específicos. En varios
participantes se observaron indicadores asociados a inseguridad, retraimiento o
dificultades en la regulación emocional, tales como figuras humanas de tamaño
reducido, trazos débiles o escasa elaboración gráfica. Según los modelos
interpretativos de técnicas proyectivas gráficas, el dibujo pequeño se ha
relacionado con sentimientos de inferioridad, inseguridad y autodesvalorización
(Lijtinstens, 2021).
Esta misma autora indica que, desde una perspectiva psicodinámica, estas
manifestaciones pueden comprenderse como intentos singulares de organización de
la experiencia subjetiva cuando la simbolización emocional o la mediación
verbal resultan limitadas. En este sentido, las producciones gráficas
observadas pueden interpretarse como intentos de elaboración subjetiva que
permiten al individuo organizar su experiencia emocional y relacional a través
de canales no verbales.
En el autismo, la dificultad en la inscripción simbólica del
lenguaje puede conducir a formas particulares de estructuración de la realidad,
del cuerpo y de la relación con el entorno, dando lugar a modos idiosincráticos
de expresión y regulación del malestar.
Asimismo, algunos participantes representaron contextos de
malestar ambiental o interpersonal. En el caso del participante que describía
su hogar como un espacio con elevado nivel de ruido, el dibujo de la casa
reflejaba la presencia de elementos de incomodidad externa sin referencia explícita
a conflicto interno, lo que sugiere una tendencia a la atribución externa del
malestar. Este patrón podría interpretarse como un estilo de afrontamiento
centrado en el entorno, coherente con estudios que describen dificultades en la
identificación y expresión de estados emocionales internos en población con
TEA. En algunas producciones gráficas se observaron elementos asociados a
agresión o amenaza, como la representación de armas o figuras potencialmente
dañinas. Desde el enfoque proyectivo, la inclusión de este tipo de elementos
puede interpretarse como una externalización simbólica de tensión interna,
vivencias de amenaza percibida o dificultades en la regulación emocional, más
que como indicadores directos de conducta agresiva real (Ponce de León, 2018).
En población infantil, estos contenidos suelen reflejar conflictos
relacionales, experiencias de vulnerabilidad o mecanismos defensivos frente al
malestar (Buck, 2008). En el contexto del autismo, la expresión gráfica de
contenidos agresivos puede vincularse a dificultades en la identificación y
comunicación de estados emocionales, funcionando el dibujo como un canal
alternativo de simbolización del conflicto interno. En este caso, la
representación del arma se acompañó de verbalizaciones relacionadas con la
protección o defensa, lo que sugiere una elaboración simbólica del control del entorno
o de la necesidad de seguridad frente a situaciones percibidas como amenazantes
(Romé & Piro, 2022). Cuando la representación se
asocia a narrativas de daño hacia otros, puede interpretarse como expresión
simbólica de vivencias de rechazo, frustración o experiencias de exclusión
interpersonal, aspectos frecuentemente descritos en el análisis proyectivo
infantil (Buck, 2008).
En otros casos se observaron indicadores de conflicto relacional
o vulnerabilidad emocional asociados a la percepción del propio cuerpo y la
identidad personal, como ocurrió en la participante con preocupaciones
vinculadas a la imagen corporal y baja autoestima.
Construcción identitaria y exploración del self
Las técnicas proyectivas gráficas permitieron acceder a
contenidos relacionados con la autoimagen, el self y la vivencia emocional que
difícilmente hubieran emergido mediante evaluación exclusivamente verbal, lo que
refuerza su utilidad clínica como herramienta de exploración simbólica. En
población con TEA, donde las dificultades en la expresión emocional y la
comunicación pueden limitar el acceso directo a la experiencia subjetiva, el
uso de estrategias de evaluación adaptadas resulta especialmente relevante.
Uno de los casos más relevantes fue el de un participante
adolescente que mostró representaciones gráficas vinculadas a la exploración de
la identidad de género, evidenciando elementos corporales sexualizados y
cuestionamiento identitario. Este hallazgo resulta consistente con la
literatura reciente que describe mayor prevalencia de diversidad de género y
procesos de exploración identitaria complejos en personas con TEA. En
particular, revisiones sistemáticas han señalado una mayor presencia de
identidad de género no conforme, disforia de género y orientación sexual no
heterosexual en población autista en comparación con la población general
(González-García et al., 2023).
Asimismo, estudios recientes confirman la existencia de una asociación
significativa entre autismo y disforia de género, destacando la necesidad de
una evaluación clínica sensible a los procesos identitarios y a las necesidades
específicas de esta población (De la Fuente-Ruiz et al., 2025).
Los análisis descriptivos indicaron que la exploración
identitaria fue más frecuente en participantes femeninas (50%) que en participantes
masculinos (9%), observándose una tendencia cercana a la significación
estadística. Aunque estos resultados deben interpretarse con cautela debido al
tamaño reducido de la muestra, sugieren posibles diferencias de género en los
modos de simbolización y en la expresión de la experiencia subjetiva. Estos
hallazgos resultan coherentes con investigaciones que describen perfiles más
internalizantes en niñas y adolescentes con TEA, así como mayor presencia de
preocupaciones relacionadas con la autoimagen, la identidad y la regulación
emocional (Cedano et al., 2020). En este sentido, las producciones
gráficas podrían constituir un canal especialmente relevante para la
exploración identitaria en población femenina dentro del espectro. En esta
línea, estudios clínicos recientes subrayan la importancia de intervenciones
individualizadas que atiendan las características emocionales y comunicativas
específicas de las personas con TEA, destacando la necesidad de aproximaciones
comprensivas que permitan identificar el malestar subyacente y orientar la
intervención terapéutica (Martínez-de Castro et al., 2025). En este sentido, el
dibujo funcionó como un medio privilegiado de simbolización del malestar
subjetivo, permitiendo acceder a contenidos emocionales difícilmente verbalizables.
Defensas psicológicas y estrategias de afrontamiento
Los resultados obtenidos en la prueba de la persona bajo la
lluvia sugieren la activación de mecanismos defensivos ante situaciones
percibidas como estresantes. Esta técnica busca explorar la imagen corporal del
sujeto en condiciones adversas, donde la lluvia actúa como factor perturbador y
permite observar las defensas utilizadas frente al estrés.
En algunos casos se observaron indicadores de dependencia
emocional o búsqueda de protección, como la representación de figuras cuidadoras
o elementos protectores frente a la lluvia. Esta centralidad de la figura
cuidadora resulta coherente con investigaciones que destacan la relevancia del
vínculo cuidador-niño en el desarrollo socioemocional en el TEA, subrayando el
papel de la sensibilidad de las figuras cuidadoras como organizador de la
experiencia emocional y relacional del niño (Armas Arboleda et al., 2020). En
otros participantes se evidenciaron diferencias en la organización del trazo,
continuidad de las líneas o elementos asociados a vulnerabilidad emocional, lo
que podría reflejar dificultades en la regulación afectiva o en la integración
de la experiencia emocional.
No obstante, tal como señalan los modelos de interpretación
proyectiva, ningún indicador aislado permite establecer conclusiones
diagnósticas, siendo necesaria la integración de múltiples fuentes de
información y del contexto clínico (Romé & Piro,
2022).
En algunos casos se observaron indicadores de dependencia
emocional o búsqueda de protección, como la representación de figuras
cuidadoras o elementos protectores frente a la lluvia. En otros participantes
se evidenciaron diferencias en la organización del trazo, continuidad de las
líneas o elementos asociados a vulnerabilidad emocional, lo que podría reflejar
dificultades en la regulación afectiva o en la integración de la experiencia
emocional.
No obstante, tal como señalan los modelos de interpretación
proyectiva, ningún indicador aislado permite establecer conclusiones
diagnósticas, siendo necesaria la integración de múltiples fuentes de
información y del contexto clínico En este sentido, la literatura clínica ha
señalado la relevancia de intervenciones que favorezcan la simbolización
progresiva mediante recursos no verbales, relacionales y sensoriales,
promoviendo la construcción gradual de procesos representacionales y de
regulación emocional en niños con autismo (Ponce de León, 2018).
Simbolización y literalidad en el autismo
Los resultados mostraron que los participantes con
afectación verbal significativa presentaron un predominio de representaciones
literales, mientras que los participantes con mejores habilidades verbales
mostraron mayor diversidad en los modos de simbolización. Aunque las
diferencias no alcanzaron significación estadística, esta tendencia sugiere una
posible relación entre el desarrollo del lenguaje y la complejidad simbólica de
las producciones gráficas.
Este hallazgo resulta consistente con perspectivas clínicas
que señalan la estrecha relación entre el desarrollo simbólico y la capacidad
de representación mediada por el lenguaje, especialmente en población con TEA (Tendlarz, 2022). En este sentido, el lenguaje podría actuar
como facilitador de procesos de simbolización más complejos, sin que ello
implique que la ausencia de lenguaje limite la expresión subjetiva. Estos
resultados también son coherentes con investigaciones recientes sobre producción
gráfica en TEA, que han identificado patrones específicos en el dibujo de la
figura humana diferentes a las secuencias evolutivas típicas del desarrollo
infantil, así como variaciones en función del perfil clínico y cognitivo de los
participantes (Garrido & Ferreira, 2023). Estos autores señalan que los
dibujos realizados por niños con TEA presentan características particulares de
organización gráfica que pueden reflejar modos de representación propios más
que déficits evolutivos estrictos.
Los análisis descriptivos mostraron una mayor frecuencia de
simbolización literal en los participantes de menor edad (83%) en comparación
con los participantes mayores (44%), observándose una tendencia cercana a la
significación estadística. Aunque estas diferencias deben interpretarse con
cautela debido al tamaño reducido de la muestra, los resultados sugieren un
posible efecto evolutivo en los modos de simbolización.
Esta tendencia resulta coherente con los modelos del desarrollo
simbólico que describen una progresiva transición desde formas de
representación concretas hacia modos de simbolización más elaborados con el
aumento de la edad y la experiencia relacional (Viloca
& Alcácer, 2014). En este sentido, los resultados sugieren que la
simbolización en el autismo es un proceso evolutivo susceptible de desarrollo
mediante mediadores adecuados. Estos resultados resultan coherentes con
investigaciones que destacan el valor del cuento infantil como herramienta de mediación
simbólica y lingüística en niños con TEA. El uso de narrativas visuales y
estructuradas facilita la comprensión de experiencias personales y favorece el
desarrollo de la comunicación, especialmente cuando los materiales se adaptan a
las características cognitivas y sensoriales de los participantes (Guanoluisa
et al., 2021). En este sentido, tanto el dibujo como el cuento pueden
entenderse como dispositivos complementarios que permiten organizar la experiencia
subjetiva y favorecer la expresión simbólica más allá del lenguaje verbal
convencional.
En esta línea, los resultados del presente estudio sugieren
que las técnicas proyectivas gráficas pueden funcionar como mediadores
simbólicos que facilitan la expresión emocional y el desarrollo de procesos de
mentalización en niños y adolescentes con TEA, especialmente cuando se apoyan
en recursos visuales, relacionales y narrativos adaptados a sus características
cognitivas y comunicativas.
Limitaciones
El presente estudio presenta algunas limitaciones que deben
ser consideradas. En primer lugar, el tamaño muestral reducido y el carácter
clínico de la muestra limitan la generalización de los resultados. La
heterogeneidad de la muestra no se considera únicamente una limitación, sino
una característica inherente a la variabilidad fenotípica del TEA, permitiendo
explorar la diversidad de modos de simbolización más que establecer patrones
homogéneos. Aunque todos los participantes contaban con diagnóstico confirmado
mediante ADOS-2, no se realizó una categorización formal por niveles de apoyo
(DSM-5-TR). No obstante, el nivel verbal se utilizó como proxy clínico
aproximado del funcionamiento comunicativo. En segundo lugar, el análisis se
basó en producciones obtenidas en contexto terapéutico habitual, lo que implica
una variabilidad en la administración de los instrumentos. No obstante, esta flexibilidad
constituye también una fortaleza al permitir una aproximación ecológica y
centrada en las características individuales de cada participante.
Asimismo, el carácter cualitativo e interpretativo del
estudio implica que los resultados deben entenderse como aproximaciones
comprensivas orientadas a la práctica clínica más que como conclusiones
diagnósticas generalizables.
Implicaciones clínicas
Los resultados del presente estudio sugieren que las técnicas
proyectivas gráficas pueden constituir herramientas clínicamente útiles en la
evaluación e intervención psicológica con niños y adolescentes con diagnóstico
de TEA. Las producciones gráficas permitieron acceder a contenidos emocionales
y relacionales que no siempre emergen en el discurso verbal, lo que resulta
especialmente relevante en población con dificultades en la comunicación
socioemocional.
Desde una perspectiva clínica, el uso de dispositivos gráficos
como el HTP o la técnica de persona bajo la lluvia puede facilitar la
exploración de la experiencia subjetiva y orientar la intervención terapéutica
a partir de los significados atribuidos por los propios participantes. En este
sentido, el dibujo puede funcionar como un mediador simbólico que permite la
elaboración progresiva de vivencias emocionales complejas, especialmente cuando
se acompaña de apoyo narrativo y de preguntas abiertas que favorezcan la
reflexión sobre la experiencia representada.
Asimismo, los resultados sugieren que estas técnicas pueden
ser especialmente sensibles a variables evolutivas y comunicativas. La mayor
presencia de simbolización literal en los participantes más jóvenes y con menor
nivel verbal sugiere la necesidad de intervenciones apoyadas en recursos
visuales y narrativos concretos, mientras que los participantes mayores
mostraron mayor tendencia a la exploración identitaria y a formas de
simbolización más complejas, lo que permite orientar la intervención hacia
aspectos relacionados con la autoimagen, la identidad y las relaciones
interpersonales.
A partir de los resultados obtenidos, se proponen tres
líneas de intervención clínica basadas en el uso de la producción gráfica:
1. Facilitación de la simbolización emocional: uso del
dibujo como mediador previo al lenguaje, preguntas abiertas guiadas
2. Trabajo sobre experiencias relacionales: relectura
narrativa del dibujo
Identificación de figuras significativas
3. Intervención en identidad y autoimagen
Integración de producciones gráficas en terapia narrativa
Uso en adolescencia para exploración del self
Conclusiones
Los resultados muestran que el dibujo puede constituir un
canal relevante para la expresión de vivencias emocionales, relacionales e
identitarias que no siempre pueden ser comunicadas a través del lenguaje
verbal. Las producciones gráficas permitieron acceder a contenidos relacionados
con experiencias de rechazo, aislamiento, autoimagen y regulación emocional,
aportando información clínicamente significativa para la comprensión subjetiva
de niños y adolescentes con TEA.
Asimismo, los análisis exploratorios sugieren posibles
asociaciones entre determinadas variables clínicas y los patrones de
simbolización observados, aunque estos resultados deben interpretarse con
cautela debido al reducido tamaño muestral y a la amplitud de los intervalos de
confianza obtenidos.
En este sentido, futuras investigaciones podrían
beneficiarse de la utilización de procedimientos más estandarizados para la
recogida y categorización de las producciones gráficas, así como de la
ampliación del tamaño de la muestra, con el fin de incrementar la potencia
estadística y profundizar en la comprensión de los procesos de simbolización en
población autista.
Finalmente, los hallazgos respaldan la utilidad clínica de
incorporar dispositivos gráficos y narrativos dentro de la evaluación e intervención
psicológica con personas con TEA, desde un enfoque flexible, contextualizado y
respetuoso con la diversidad de formas de expresión emocional y simbólica.
5.
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